Nunca doy consejos


A finales de 2006, el maese Pérez-Reverte concedió una entrevista basada en las preguntas de varios participantes del foro de El Capitán Alatriste. Y entre todas, hubo una que me llamó la atención, sobre todo, naturalmente, por la respuesta tan acertada y directa.

Será que, desde hace varios días, en mi cabeza sigue sin tener cabida ese nuevo escritor/a que se monta un blog para "publicitar" su obra y para estar más en contacto con sus fans, cosa que me parece, lo siento, muy patética. Sólo digna de ese autor de tres al cuarto que quiere que le endulzen los oídos y los ojos con críticas fenomenales y tener mil lectores de pacotilla. Y que no tiene otra cosa qué hacer que atender a esos fans y publicar "adelantos" de sus maravillosas obras (sin publicar, claro) en un afán de exhibicionismo que a mí me da cierto repelús por aquello del pirateo, por mucho que esos blog estén "protegidos" por unas licencias de Creative Commons un poco engañosas. No hace mucho me enteré de una escritora que reclamaba que alguien en la red le había pirateado un texto que hacía años la autora había publicado en su blog. Y sí, fue grande su queja y sus muestras de que efectivamente había sido plagiado uno de sus textos, pero la pregunta del millón es: ¿Qué puedes hacer si tú mismo como autor tienes la culpa al publicar en un medio donde cualquier cualquiera tiene acceso?

Yo no estoy a favor de un escritor "inalcanzable", que viva alejado del mundo y de la sociedad, pero tampoco me creo que el talento pueda desarrollarse entre tanto moscardón que no hace otra cosa que revolotear alrededor del autor y lo peor, porque él/ella mismo/a se lo permite.


En fin, aquí la pregunta y la respuesta tan acertada:

-Para los jóvenes que tienen intenciones de estudiar una misma carrera que la suya y llegar a convertirse en periodistas o escritores o ambos algún día, ¿qué consejo les daría? ¿De dónde saca un escritor primerizo una buena novela y cómo se faja uno para que se la publiquen?

-Nunca doy consejos, excepto el de leer mucho, todo lo fundamental, y no tener ninguna prisa en escribir. Luego de escribir, romper mucho, y no tener ninguna prisa en publicar. Es absurdo querer publicar novelas cuando aún no se tiene nada que contar, o no se sabe como hacerlo. Hay que leer, afilar las herramientas, vivir, y sólo luego, si hay talento narrativo, llega la hora de ser novelista. Me refiero a novelista que merezca la pena. Yo empecé más o menos a los treinta y cinco años, pues hasta entonces estaba demasiado ocupado leyendo y viviendo. Y lo cierto es que publiqué casi de casualidad, sin buscarlo mucho ni muy en serio. La imagen de un chico de veinte años que quiere publicar una novela a toda costa me parece absurda. A esa edad, salvo que seas el genio talentoso que casi nadie es, aún no hay nada que contar. Pero hay todo por leer. Y cualquier escritor en lengua española que pretenda serlo de verdad debe conocer los clásicos griegos y latinos, los del siglo XVI y XVII (ahí se cuaja el estilo y el idioma) y la gran novela europea del XIX, Balzac, Dickens, Stendhal, Tolstoi, Dostoeivsky, Dumas, Victor Hugo, etcétera, que es la que de verdad te enseña a escribir y a crear estructuras narrativas. Luego, en el XX, conocer a Mann, Zweig, Fitzgerald, Conrad, Borges y algunos otros. Y por supuesto, leerlo todo con humildad profesional, lápiz en mano, aprendiendo. Sin prisas. Las prisas y la ambición de ver tu nombre en letra impresa han destrozado a muchos que habrían sido buenos novelistas.

El Dueño de Rampling Gate (4a parte)

Todavía seguía sollozando cuando finalmente llegó Mrs. Blessington. Me tendió una copita de cordial, mientras Richard me suplicaba una vez más que dijera lo que había visto.

-¡Tú ya le conoces! -dije a Richard, casi histérica-. Era él, el joven del tren. Sólo que ahora llevaba una levita pasada de moda desde hace muchos años, y un corbatín de seda desanudado al cuello. Richard, estaba leyendo tus papeles, revolviéndolos y leyéndolos en una oscuridad completa.

-De acuerdo -contestó Richard, y con un gesto expresivo me pidió calma-. Él estaba sentado en el escritorio. Y como allí no había luz, no pudiste verle bien.

-¡Richard, era él! ¿No lo entiendes? ¡Me tocó, me sujetó los brazos!

Miré implorante a Mrs. Blessington, que meneaba de un lado a otro su cabeza en la que los ojillos brillaban a la luz como cuentas de cristal azules.

-¡Me llamó Julie! -susurré-. ¡Conoce mi nombre!

Me levanté, me apoderé de una vela, y empujando a Richard fuera de mi camino me acerqué al escritorio.

-¡Buen Dios! -exclamé-. ¿No ves lo que ha ocurrido? ¡Son tus cartas al doctor Partridge y a Mrs. Sellers, sobre el asunto del derribo de la casa!

Mrs. Blessington dio un leve grito y se llevó una mano a la mejilla. Parecía un pájaro disecado con un gorro de noche. Abrumada, se dejó caer en la silla de respaldo recto colocada junto a la puerta.

-Seguro que no crees que pueda tratarse del mismo hombre, Julie, después de tantos años...

-Pero no ha cambiado ni en el más mínimo detalle. No hay confusión posible, Richard, era él, te lo aseguro, él mismo.

-Oh, querida, querida... -susurró Mrs. Blessington-. ¿Qué hará él si intentan derribar la casa? ¿Qué va a hacer ahora?

-¿Qué va a hacer quién? -preguntó despacio Richard, al tiempo que sus ojos se estrechaban. Me arrebató la vela y se acercó a ella. Yo me había quedado mirándola con la boca abierta, sin darme del todo cuenta de lo que acababa de decir.

-¡De modo que sabe quién es él! -murmuré.

-Julie, calla de una vez! -dijo Richard. Pero el rostro del ama de llaves se había vuelto rígido, su palidez había desaparecido, y los ojos eran de nuevo distantes y apagados.

-¡Usted sabía que él estaba aquí! -insistí-. Debe contárnoslo de una vez.
Con un esfuerzo, se puso en pie.

-No hay nada en esta casa que pueda hacerle daño a usted -dijo-, ni a ninguno de nosotros.

Se volvió, rechazando a Richard que intentaba ayudarla, y cruzó sola el salón oscuro.

-Ya no me necesitan aquí -declaró, en voz baja-, y si van a derribar esta casa construida por los abuelos de sus abuelos, podrán hacerlo perfectamente sin mi ayuda.
-¡0h, no pensamos hacer una cosa así, Mrs. Blessington! -insistí.

Pero ella se dirigía ya a la galería que llevaba al ala norte.

-Ve tras ella, Richard. Ya la has oído. Sabe quién es él.

-He oído lo suficiente por esta noche -contestó Richard, casi irritado-. Los dos tenemos que irnos a la cama. A la luz del día analizaremos todo este embrollo y registraremos la casa.

-Pero alguien tiene que decírselo a él, ¿no es así`? -pregunté.

-¿Decir qué? ¿Y a quién te refieres?

-¡Decirle que no vamos a derribar la casa! -contesté pronunciando con claridad las palabras, en voz muy alta, escuchando el eco de mi propia voz.

El día siguiente fue el más agotador que habíamos vivido desde nuestra llegada. Nos costó buena parte de la mañana convencer a Mrs. Blessington de que no teníamos intención de destruir Rampling Gate. Richard echó las cartas al correo y decidió no hacer nada hasta que recibiéramos ayuda.

Y los dos juntos, empezamos a registrar la casa. Pero la noche nos sorprendió a media tarea, después de haber cubierto el torreón, el ala sur y la mayor parte de la casa propiamente dicha. Nos quedaba todavía por registrar el torreón norte, que se encontraba en un estado de ruina casi total, y algunas estantías subterráneas que en épocas pasadas habían servido de mazmorras y ahora estaban tapiadas. También había armarios y escaleras ocultos por todas partes, en los que apenas habíamos mirado, y en determinados momentos no podíamos decir con Precisión dónde habíamos estado registrando y dónde no.

Pero a la hora de la cena también había quedado meridianamente claro que Richard se encontraba en un estado próximo a la exasperación, y convencido de que yo no había visto nada en absoluto la noche anterior, en el estudio.

También había llegado a la conclusión de que tío Baxter se había vuelto loco antes de morir, o bien de que las notas garabateadas en su diario se referían en clave a algún acontecimiento social que le había afectado de forma inusual.

Pero yo sabía lo que había visto. Y a medida que avanzaba el día, me fui haciendo más callada y distraída. Mrs. Blessington y yo no cruzábamos la menor palabra, y pude comprender demasiado bien la rabia que había advertido en la voz de mi padre en aquella noche lejana en la que, de regreso de la estación Victoria, mi madre le acusó de imaginar cosas.

Pero lo que me obsesionaba por encima de todo era el aspecto amable del hombre misterioso al que había conseguido ver por un instante; los ojos oscuros casi inocentes que me habían mirado brevemente antes de que yo empezara a gritar.

-Es extraño que a Mrs. Blessington no le asuste -dije en voz baja y distraída, sin preocuparme de que Richard me oyera o no-. Y ninguna otra persona de por aquí parece tenerle miedo.

Me asaltaban las más extrañas fantasías. Volvían a mi cabeza las palabras despreocupadas de los habitantes del pueblo.

-Lo más sensato es que hagas una cosa de la mayor importancia, antes de irte a dormir -dije a Richard-. Deja escrita una nota con la declaración de que no tienes intención de derribar la casa.

-Julie, has creado un dilema imposible -protestó Richard-. Insistes en tranquilizar a la aparición asegurándole que la casa no va ser destruida, cuando de hecho afirmas haber comprobado la existencia de la criatura que precisamente impulsó a nuestro padre a darnos la orden que nos dio.

-¡Ah, desearía no haber venido nunca aquí! -estallé de repente.

-En ese caso, vámonos los dos, y decidamos sobre este asunto en casa.

-No, de eso se trata. No podría irme jamás sin conocer antes... «sus secretos»..., «el demonio astuto». ¡No podría seguir viviendo sin saber la verdad!


A.R. (1982)
(Continuará)

Curiosidades varias



Hace varios días fui al centro a hacer varias cosas, aprovechando que Happy Demon estaba en el cole. No tenía ganas de caminar (sinceramente el Centro me queda a tiro de piedra de casa) así que tomé un taxi y mientras esperábamos a que cambiara el semáforo, miré por la ventanilla y me encontré con que el chofer de un autobús urbano aprovechaba cada semáforo para leer ô_O No se trataba de un diario deportivo, ni de una revista: era un libraco grueso. No pude ver la portada, pero lo mismo daba si se trataba de literatura o de un manual, lo sorprendente era su actitud.

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No soy fan de las bicis y creo que hace más de veinte años que no me subo a una. Y algunas veces, estoy que trino con esa modita de los bicicleteros que se sienten dueños de las aceras, que no calles, y van a su aire sin importar que el transeúnte vaya con niños, con cochecitos de bebé, carritos de la compra o se trate de una persona mayor. A veces ni siquiera tocan el timbre y te pasan zumbando. Pero hace algunos días, casi me quité el sombrero ante una chica que con temendos taconazos pedaleaba con singular alegría.

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Detesto que se use a modo de insulto llamar bruja a la mujer. Aunque hay que reconocer que dentro del imaginario colectivo una bruja tiene el físico de una anciana desdentada, con verruga en la nariz, encorvada y más mala que la tiña, igualita quizás a la bruja de Blancanieves made by Disney, hahaha. Pero lo cierto es que no pude pensar en otro apelativo cuando hace unos días me encontré a un grupo de mujeres mayores en mitad de la acera, hablando entre ellas con susurros (cosa rarísima en esta parte del mundo donde parece que la mayoría de la gente se ha tragado un megáfono). Todas eran de la misma estatura (tirando a bajita), todas llevaban el mismo corte de pelo (aquí la costumbre es que conforme pasan los años, menos largo lo llevan las mujeres) y vestidas con ropas oscuras aunque no precisamente negras. Aquello parecía un conventículo o como si se tratase de las brujas de Macbeth, hahahaha.

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- Mira mamá, la lunaaa - dijo Happy Demon señalando al cielo un poco desteñido de aquella mañana.

- Sí, mira qué bien se ve - respondió la madre mientras intentaba no pisar las miles de cacas de perro que adornar la acera del colegio donde asiste su hijo :P

- Pero la luna sale de noche, mamá - comentó Happy Demon extrañado.

- Pues mira hijo, es que la luna es muy trasnochadora...

- ¿Y por qué, mamá?

- Puesss... porque la luna trabaja toda la noche y a veces no se da cuenta de que ya es hora de irse a dormir.

Eso de que la luna trabaja toda la noche quizá no quedó muy bien, hahaha, pero es que (como suele ocurrir), mi hijo me agarró desprevenida y ya no sabía cómo explicarle que la luna también se puede ver de día. Quizá le hice un pequeño comentario sobre su trabajo nocturno, hahaha: que si regula las mareas, que si da luz, pero Happy Demon no me hizo demasiado caso y yo me sentí un poco ridícula hablando de aquellas cosas con un niño de cuatro años y medio. Aunque también recordé a mi señor marido: hace algún tiempo me dijo que cuando me escuchaba explicarle cosas a Happy Demon, le recordaba a las hadas madrinas de las pelis de Disney, hahaha. Esto podría sonar sumamente cursi si no supiéramos que hasta la peli La Bella y la Bestia, España no hacía sus propios doblajes y todas las pelis infantiles se adquirían con el doblaje mexicano :P A excepción de Pinocho que es la única que fue doblada en Argentina desde su estreno.

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He tenido una verdadera semana de perros: el lunes se manifestó un catarro simplón con la nariz fluyendo como una de las cataratas del Niágara. El martes y el miércoles estuve cuasi afónica pero sin tener mucha oportunidad de descansar la voz porque con un hijo de cuatro años y medio, es misión imposible permanecer con la boca cerrada :P He ido a ver al médico de cabecera que me corresponde según la Seguridad Social: le ha bastado y sobrado escucharme para endosarme un par de recetas. Una era de pastillas de cinco miligramos que debo tomar por partida doble, una vez al día. La otra era de un spray que suelen usar los cantantes para recuperar la voz :/ Sobra decir que como no soy la Callas, mandé a hacer gárgaras la mentada receta del spray y sólo compré las pastillas. Una vecina me comentó que ella había comprado unas yerbas en una tienda naturista y que eso le había ayudado mucho con la afonía. Pues nada, aproveché que tenemos una tienda de ese tipo a menos de una calle de distancia de donde vivo y me compré lo que se conoce como hierba del cantor :P Hay que tomarla como un té pero a mí, sinceramente, no me ha servido de casi nada.

Estoy comenzando a pensar que padeceré por un buen tiempo afonía crónica :P Mi marido me ha sugerido que o bien me monto una estación de radio por internet, hago podcast a diestra y siniestra o me pongo a trabajar como secretaria de algún mafioso, que con esta voz, puedo causar todo tipo de reacciones y no de las más recomendables, hahaha.

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Después de varios meses tras la pista de un libro que llegué a creer que me lo había imaginado, al fin lo he comprado y cuasi devorado ;-) Tamsin de Peter S. Beagle me cautivó desde que lo vi en una papelería cercana a mi casa y leí su contraportada: Cuando Jenny llega a la campiña inglesa para vivir con su madre y su nuevo padrastro no siente interés alguno por el paisaje que la rodea, hasta que se encuentra con cosas de la antigua hacienda que la atan a otro mundo, un mundo más oscuro y más antiguo que cualquier otra cosa que haya experimentado jamás. Entonces conoce a Tamsin...

Siento reconocer que no había leido nada de este autor cuya obra más conocida es El Último Unicornio (que yo sólo conozco en formato de cine, en aquella preciosa adaptación en dibujos animados) pero me ha sorprendido gratamente al ubicar una historia actual que se une con el pasado a través de la magia de las presencias antiguas y mágicas del folclore británico. Quizá falta un poquitín más de ambiente fantástico, de desarrollo de historia, porque de pronto el final parece un poco precipitado. Sin embargo, bien ha valido la pena lo mucho que me costó conseguir el libro porque casi en ninguna librería ni siquiera tenían tratos con la editorial que es Nabla Ediciones. Ni la Feria del Libro, ni la Casa del Libro. Finalmente, en FNAC, voilà, apareció detrás de varios ejemplares medianamente ordenados de forma alfabética en la estantería correspondiente a Fantasía. Era como si me estuviese esperando ;-)

Lo siento, Drácula, el No-Muerto, lo siento sobrino-bisnieto de Stoker, tuve que dejarlos a un lado por una jovencita neoyorquina que se descubre a sí misma y a un mundo inimaginable, a través de una historia pulcra y envolvedora. Digo todo esto porque originalmente había ido a FNAC a comprar la novela de Dracre Stoker.

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Me está costando mucho la lectura de La Cosecha de Samhein de José Antonio Cotrina y realmente no sé por qué. A veces me da la sensación de que la redaccción está un poco descuidada y me va entorpeciendo la lectura ir pensando que aquí o allá hubiese quedado mucho mejor tal o cual frase. Sip, es literatura juvenil y ha tenido muy buenas críticas, pero no sé, hay algo que a mí no termina de engancharme.

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Está en fase de producción el remake americano de Déjame entrar con Matt Reeves (Cloverfield) como director y Richard Jenkins (The Visitor), Kodi Smit-McPhee (The Road) y Chloe Moretz (The Eye) como trío protagonista. (Revista Fotogramas, nº 1993, Noviembre de 2009)

Estoy h-o-r-r-o-r-i-z-a-d-a O_O

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Toda una autoridad en el terreno como el escritor Stephen King ha dicho que la saga Crepúsculo no tiene emoción. Chris Weitz, director de la nueva entrega, se defiende: Estos libros hablan de unas emociones de amor y pérdida sobre las que Stephen King no está precisamente puesto (risas). La verdad es que no me sorprende ni que lo diga. Pero sí a la gente le gusta es porque se identifican con la protagonista, con su sensación de inseguridad, con ese sentimiento de haber encontrado a alguien especial que luego te arrebatan sin explicaciones. Eso es algo que todo el mundo ha experimentado a no ser que sean muy desafortunados. También habla del poder sanador de la verdadera amistad. Así que, desde el respeto, estoy en desacuerdo con el señor Stephen King. (Revista Fotogramas, nº 1993, Noviembre de 2009)

Valgamito, bien dicen que la ignorancia es muy atrevida. Lo peor es encontrarse a un iluminado que se siente poseedor de la verdad absoluta porque le han llamado para dirigir una franquicia no en reconocimiento de su "arte" (es conocido por haber dirigido American Pie y La Brújula Dorada, entre otras, y creo que con eso ya digo bastante) sino porque querían algo rápido y sin "florituras".

Claro, también tiene que entrar al trapo criticando a un escritor que tiene toda la razón en sus declaraciones y peor aún, que habla con conocimiento de causa porque no se ha encasillado en el horror puro y duro.

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Aunque se palpa el respeto de Weitz, está claro que Wyck Godfrey (en cuyo currículum como productor están Yo, Robot o Eragorn) quien lleva la mayor parte del peso de la película. Godfrey ha mencionado que le ha encantado Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008). ¡Dios, me encanta esa película! ¡Es de lo mejor que he visto últimamente! La película sueca tiene una visión de la sexualidad muy explícita, no así la saga de Crepúsculo, que como es sabido, es en parte un elogio de la castidad. No en vano Meyer es mormona confesa y no bebe ni fuma y mucho menos aprueba el sexo fuera del matrimonio.

Sin embargo, cuando sale el tema de la castidad de Edward Cullen (el personaje de Robert Pattinson), Godfrey le da una vuelta de tuerca: Para mí, es una metáfora de la represión sexual y del deseo, del amor obsesivo. Él está enamorado, pero teme que si pierde el control la pueda matar y creo que eso es un sentimiento muy fuerte que conecta con las chicas de esa edad, entre los 13 y los 15 años. Es cuando piensas: Me gusta ese chico, pero no sé qué va a pasar si pierdo el control. La atracción que sienten me parecía muy interesante. (Revista Fotogramas, nº 1993, Noviembre de 2009).

Acabáramos... Ahora resulta que Corpúsculo se convertirá en estandarte de la castidad, o en todo caso, en el más puro y vivo ejemplo del quiero y no puedo, de la amenaza del sexo materializada en un vampiro sediento de sangre sexual, hahaha.

Jo, ya lo sé, ya lo sé, es más, ya lo había dicho: qué poca gracia tiene un vampiro contenido que tiene no miedo, sino pavor de desmelenarse y vivir sólo bajo los dictados de su instinto... Qué desperdicio.

Canción para Louis



http://www.youtube.com/watch?v=E3wjNKnRYgY

"Canción para Louis" (Vampiro)" - Santa Sabina (en vivo, Festival Cervantino, 1998)


¿Cuál es la orilla de la vida humana?
¿Por qué se quiebra por la sed de sangre?
¿Quién me ha ordenado gobernar la noche
con esta eternidad a cuestas?

Yo iba a morir en el temor divino
pero él quería la savia de mis venas
No sé vivir y sé que soy un ángel
abandonado a su soberbia

Mi maldición:
andar sin luz
soñar el sol

Nocturno dios
No hay más credo para mí
Nocturno dios, piedad:
déjame morir

Rojo elíxir en mi boca
Vida eterna
y Dios duerme
Déjame beberte
sufro sed de saber
por qué estoy aterrada

Me hizo su esclava por beber su sangre
No sabe de lo frágil de mi carne
Dice que no me encuentro en el espejo
y lo enmudece la belleza

La soledad es su mansión nocturna
Viaja veloz al filo de la luna
Quiere llevarme asida a sus espaldas
abandonados por la muerte

Nocturno dios:
No hay más credo para él
Nocturno dios, piedad;
déjanos morir
Noche roja en sus ojos
dios que duerme desangrado

Déjame beberte
Tengo sed de saber
tu razón de entregarte.



Del álbum "Símbolos" (1994)

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Es una pena que el trabajo tanto de poesía como de narrativa de la escritora Adriana Díaz Enciso haya sido publicado en editoriales pequeñas que, en muchos casos, han desparecido. Ella es la autora no sólo de este tema de la banda Santa Sabina, sino de varios más como la preciosa Alas Negras y Babel. Hace muchos años, fue una de las pioneras en impartir cursos de literatura de horror en la Ciudad de México y escribió una novela que versa sobre vampiros, La Sed, pero la editorial prefirió omitirlo "delicadamente" porque el tema como tal, sólo se explota en las últimas cien páginas.

Hoy en día, hay mucha gente que busca no sólo esta novela, sino los demás trabajos de Díaz Enciso como quien busca un oasis en pleno desierto. Y ella, desde su actual residencia en el barrio de Highgate en Londres, apenas es capaz de dar algunas señas y de atreverse a recomendar que se busque su producción en alguna librería de viejo :P

Vampiro (Una canción para Louis) como es mejor conocida, es una canción-poema surgida tras la lectura de Entrevista con el vampiro. Y no cabe duda que no tiene mejor intérprete que la magnífica Rita Guerrero, actriz y cantante no sólo de la banda Santa Sabina sino también del proyecto renacentista llamado Ensamble Galileo.

Calavereando

Ofrenda montada en Valencia en honor de Pedro Infante y Jorge Negrete



Otro aspecto de la ofrenda




Happy Demon después del taller de calaveritas


Poco a poco esa americanada (como lo llaman aquí) del "Jaloguín" empieza a penetrar en la mentalidad de las nuevas generaciones y lo festejan con singular alegría, algo que me llama mucho la atención y que no voy a negar que me encanta, hahaha. Disfraces por aquí y disfraces por allá, los niños son los primeros que se preguntan entre ellos que qué van a hacer en la noche de Halloween, influidos sobre todo, por las series tipo Hannah Montana y las demás de la factoría Disney Channel. Happy Demon decía que quería disfrazarse de Bob Esponja, hahaha, pero todo quedó en eso, en una idea peregrina, que aún es muy pequeño para que sus amigos se organizen una fiesta de Halloween. A mí no me hace gracia que se disfrace de ese personaje, pero ya veremos si el gusto le dura hasta Carnavales, que es cuando los niños pueden acudir disfrazados al cole.

El plan de la Gothic-Biker Family para este 31 de octubre era ir al maratón de cine de terror del autocinema a donde hemos estado yendo desde el verano y que está abierto todo el año. Está muy cerca de Pinedo y de su playa, tanto que en noches que hace mucho viento se puede escuchar claramente el fuerte oleaje. Nos vino bien descubrir que el autocinema seguía funcionando porque es una opción cómoda para las familias que tienen niños pequeños pues por una módica cantidad se pueden ver dos pelis. Durante el verano, primero pasaban una infantil y en la segunda función venía la de los adultos considerando que los peques de la casa ya estarían en brazos de Morfeo y así los padres podrían disfrutar de la proyección. Con el buen tiempo del verano, era factible que cargáramos con las sillas que usamos para el camping y una mesita plegable y montarlo todo delante de nuestro coche y así, cómodamente, cena "al fresco" mientras veíamos las pelis. Pero al encontrarnos tan cerca del mar, las noches comienzan a refrescar demasiado y a soplar mucho aire, así que desde septiembre, preferimos estar dentro del coche.

Bueno, he dicho que nuestro plan era asistir al maratón de cine de terror, pero como últimamente pasa con los programadores del autocinema: casi a la mera hora cambiaron la cartelera. Sabíamos que a las siete y media de la noche proyectarían la peli de Michael Jackson (que si soy franca y sincera, me hubiera gsutado ver, pero a mi señor marido no le hacía ninguna gracia, hahaha) y luego a las diez comenzaría el maratón con tres pelis, pero a los señores programadores se les ocurrió de última hora que lo mejor sería proyectar después de la de Jacko, nada menos que Ágora y al finalizar esta, claro, comenzar el maratón, lo cual siginificaba que su inicio se retrasaría hasta las once y media. Sobra decir que este cambio nos desanimó por completo. A mi señor marido no le apetecía tener que soplarse ni la peli de Jacko ni Ágora sólo por alcanzar un buen lugar pues aunque caben 400 coches, seguro el autocinema estaría lleno a reventar ya que los que fueran disfrazados de zombies entraban gratis :P Así que decidimos ir a cenar a un bar cercano a casa que desde el viernes habían decorado para estas fechas, jejeje.

Se trata de un lugar bastante curioso para los estándares de un bar de los muchos que hay en este barrio: es como si fuese una pequeña taberna con las paredes semejando de piedra, las mesas, las sillas y la barra de madera color oscuro y ambientanción un poco hippie para algunos, hahaha, porque es muy mística con un mural bastante logrado de una hada nocturna que custodia un nido con cuatro huevos a saber de qué, hahaha, velas por doquier, dibujos de hadas de inspiración propia y algunas reproducciones al más puro estilo Luis Royo, un acuario de medianas proporciones a un lado de la barra y una dueña con un aire ibicenco muy bronceada, muy rubia, de faldones largos a la cadera y top pequeñitos que muchas veces no dejan nada a la imaginación, hahaha. Pero es super-agradable, lo mismo que su novio y sus hijas (que una de ellas es la que se encargó de la decoración).

Pues bien, ahí fuimos y yo me animé desde que vi a los personajes que comenzaron a llegar (todos amigos de las hijas de la dueña del bar): un Jack Skellington con sombrero y bien maquillado, una Reina de Corazones cuyo careto mala leche no era parte del disfraz, hahaha, un Edward Scissorhands maravilloso pero super-serio :P, una Novia Cadáver, una Cruela DeVille sin abrigo de pieles (quizá para estas nuevas generaciones hubiese sido un poco políticamente incorrecto aunque fuese sintético, hahaha), una enfemera-zombie trasvestida y lo mejor de todo: un Sombrerero Loco al estilo Alicia en el País de la Maravillas made by Mr. Burton ;-)

Cualquiera diría que bien hubiese valido la pena sacar algunas fotos y yo fui la primera, pensando que Happy Demon podría tomarse algunas con los personajes, pero no me inspiraron ninguna simpatía :P Joer, si te disfrazas es para pasártelo bien, para reírte y para relajarte. Pero casi todos iban con unos caretos que parecía que en lugar de disfrutar estaban padeciendo. Así que ni fotos ni nada de nada. Ellos cenaron en la terraza del bar y nosotros dentro que estaba a media luz y con un strobo que casi nos dejaba ciegos, haha, pero qué más daba.

Pero creo que me he adelantado un poco con el recuento del día :P Ayer por la mañana, llevé a Happy Demon a un taller para hacer calaveritas. Sip, amables lectores, gracias a los pequeños grandes esfuerzos de una asociación hecha por algunos de los paisanos que habitan en estos lares de España y a un centro de jesuitas que siempre que pueden le echan la mano a los inmigrantes, se logró montar un pequeño taller para los más peques. Yo no quise dejar pasar la ocasión e inscribí a Happy Demon casi sin pensar. Fueron más o menos tres, tres horas y media donde los niños hicieron una especie de esqueleto y una calaverita de cartonería. A algunos les quedaron muy bien, a otros, como mi hijo, se les agradece el entusiasmo y las ganas de divertirse, hahaha, porque como artistas de cartonería no podrían sobrevivir, hahaha.

También en este mismo sitio, desde el viernes por la tarde, se montó una pequeña ofrenda en honor de Pedro Infante y Jorge Negrete con todos los elementos de los que se puede echar mano estando lejos de nuestra tierra. Algo sencillo pero emotivo. Algo para que las nuevas generaciones aprendan a apreciar.

Esta noche


Halloween, una noche para honrar al anciano que ha nacido de nuevo tras la media noche. Nos enseña a convertir la muerte en algo menos terrible: preparamos comidas especiales, reservamos un lugar en la mesa para las personas queridas que han fallecido y las recordamos con respeto.

This is Halloween, Halloween, Halloween



http://www.youtube.com/watch?v=xpvdAJYvofI

"This is Halloween" - Citizens of Halloweentown

SHADOW
Boys and girls of every age
Wouldn't you like to see something strange?

SIAMESE SHADOW
Come with us and you will see
This, our town of Halloween

PUMPKIN PATCH CHORUS
This is Halloween, this is Halloween
Pumpkins scream in the dead of night

GHOSTS
This is Halloween, everybody make a scene
Trick or treat till the neighbors gonna die of fright
It's our town, everybody scream
In this town of Halloween

CREATURE UNDER BED
I am the one hiding under your bed
Teeth ground sharp and eyes glowing red

MAN UNDER THE STAIRS
I am the one hiding under your stairs
Fingers like snakes and spiders in my hair

CORPSE CHORUS
This is Halloween, this is Halloween

VAMPIRES
Halloween! Halloween! Halloween! Halloween!
In this town we call home
Everyone hail to the pumpkin song

MAYOR
In this town, don't we love it now?
Everybody's waiting for the next surprise

CORPSE CHORUS
Round that corner, man hiding in the trash can
Something's waiting now to pounce, and how you'll scream

HARLEQUIN DEMON, WEREWOLF, AND MELTING MAN
Scream! This is Halloween
Red 'n' black, slimy green

WEREWOLF
Aren't you scared?

WITCHES
Well, that's just fine
Say it once, say it twice
Take the chance and roll the dice
Ride with the moon in the dead of night

HANGING TREE
Everybody scream, everybody scream

HANGED MEN
In our town of Halloween

CLOWN
I am the clown with the tear-away face
Here in a flash and gone without a trace

SECOND GHOUL
I am the "who" when you call, "Who's there?"
I am the wind blowing through your hair

OOGIE BOOGIE SHADOW
I am the shadow on the moon at night
Filling your dreams to the brim with fright

CORPSE CHORUS
This is Halloween, this is Halloween
Halloween! Halloween! Halloween! Halloween!
Halloween! Halloween!

CHILD CORPSE TRIO
Tender lumplings everywhere
Life's no fun without a good scare

PARENT CORPSES
That's our job, but we're not mean
In our town of Halloween

CORPSE CHORUS
In this town

MAYOR
Don't we love it now?

MAYOR WITH CORPSE CHORUS
Everyone's waiting for the next surprise

CORPSE CHORUS
Skeleton Jack might catch you in the back
And scream like a banshee
Make you jump out of your skin
This is Halloween, everyone scream
Won't ya please make way for a very special guy

Our man Jack is king of the pumpkin patch
Everyone hail to the Pumpkin King now

EVERYONE
This is Halloween, this is Halloween
Halloween! Halloween! Halloween! Halloween!

CORPSE CHILD TRIO
In this town we call home
Everyone hail to the pumpkin song

EVERYONE
La la-la la, Halloween! Halloween! (etc.)

*******

Sí, lo sé, es un clasicazo de esta temporada, hahaha, pero no pude evitar colgarlo y cantar por millonésima vez mientras le echaba un vistazo al video.

Happy Demon, hasta hace muy poco, tuvo una etapa donde todo el tiempo era ver la peli Nightmare Before Christmas y estos días, donde vemos calabazas por doquier además de las que pongo de decoración en casa y de una real que compré en uno de los supermercados del barrio, jejeje, me dice sonriente que le gustan mucho las calabazas y Jack ;-)

Mientras que un compañero suyo dice que le dan miedo los simples monstruos que salen en los dibujos animados de Scooby-Doo :P

Undead


White on white translucent black capes
Back on the rack
Bela Lugosi's dead
The bats have left the bell tower
The victims have been bled
Red velvet lines the black box
Bela Lugosi's dead
Undead undead undead
The virginal brides file past his tomb
Strewn with time's dead flowers
Bereft in deathly bloom
Alone in a darkened room
The count
Bela Logosi's dead
Undead undead undead

"Bela Lugosi's dead"
Bauhaus



Béla Ferenc Dezso Blaskó nació en Lugos, Hungría (cerca de la frontera oeste con Transylvania) el 20 de octubre de 1882. A pesar de las penurias económicas que padeció junto con su familia al quedar huérfano de padre a la edad de doce años, pudo estudiar interpretación en la Academia de Teatro de Budapest. A los diecinueve, se había convertido en una estrella del teatro húngaro que se resguardaba bajo el pseudónimo de Arisztid Olf.

De acuerdo a la rigurosa jerarquía de la interpretación teatral del siglo XIX, el joven Béla consiguió papeles cada vez más complejos y extensos, obteniendo un creciente éxito que le llevó a cambiar definitivamente su nombre artístico por el de Bela Lugosi, en homenaje a su pueblo natal.

La dureza de sus primeras giras teatrales, fue extraordinaria, de hecho llegó a alternar hasta cuarenta papeles distintos en la misma temporada. El repertorio que dominaba era también muy extenso: iba desde los melodramas románticos hasta operetas, pasando por las comedias bufas y el drama histórico. Su interpretación del galán protagonista en el montaje de Romeo y Julieta de Shakespeare, llamó la atención de un agente tetral de Budapest que lo contrató en 1911.

Pronto se convirtió en actor principal del Teatro Estatal Húngaro. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió súbitamente su carrera y aunque le ofrecieron quedar exento del servicio activo, Béla decidió participar en combate con el grado de teniente del 43 regimiento de infantería en el ejército del Imperio Astrohúngaro, distinguiéndose en un par de acciones y recibiendo, incluso, una herida en la pierna que nunca llegó a sanar y que años más tarde, le provocaría ciática.

Tras la caída del Imperio, Béla formó un sindicato de actores y en 1917 protagonizó su primera película Az ezredes (El coronel). Entre 1917 y 1918 protagonizó veinte más: Az Élet királya (El retrato de Dorian Gray, en versión de 1918), Nagymama naplójából/Lili, Casanova, Küzdelem a létért, entre otras, y aunque la mayor parte están perdidas, otras se conservan como tesoros en la filmoteca de su país.

La crisis política en la que vive el país, obliga a Béla a emigrar a Alemania, Se dice que era perseguido por sus ideas de izquierda. En Alemania participó en diversos títulos comerciales y de calidad, principalmente adaptaciones de novelas de Karl May como Auf den Trümmern des Paradieses y Die Todeskarawane, siendo su pareja habitual la actriz judía Dora Gerson. Alcanzó prestigio crítico y social y tuvo la ocasión de trabajar con grandes directores como Michael Curtiz (futuro director de Casablanca) y Murnau (irónicamente, el realizador de Nosferatu) que le brindó la ocasión de aparecer en su primera gran película de terror: Des Januskopft de 1920, una adaptación/plagio de la clásica historia de Jekyll y Hyde siendo conocido en esta adaptación conocido como el Dr. Warren. Béla encarnó en la cinta al mayordomo de Jekyll. También co-protagonizó una de las primeras versiones de El último mohicano.

La situación en la Alemania de los albores del nazismo no era agradable, lo que motivó su partida casi furtiva a Estados Unidos en octubre de 1920 prácticamente sin hablar inglés. Con sus recursos muy limitados, pero ya en América, Bela no pudo legalizar su entrada en el país hasta marzo de 1921. Según los registros, medía 1.85 cm. y pesaba 82 kilos. Bela, empobrecido, se encontró con que su estatus de estrella en Hungría y Alemania no le servía de nada en América, lastrado por su marcado acento húngaro del que no se desprendería nunca. Tras deambular por el país en representaciones ocasionales y desempeñando diversos oficios no teatrales, participó en una obra de teatro en 1922 (The red poppy) y un año después consiguió debutar en Hollywood con la película The silent comand, con un brevísimo papel. Apareció en diversas producciones mudas de la época, destacando entre todas ellas con luz propia He who gets slapped en la cual compartía cartel con el genial Lon Chaney (El fantasma de la ópera, El jorobado de Notredame), la gran leyenda del cine de terror mudo. El papel de Lugosi en esta peli, era como en todas las otras, muy pequeño. Hoy en día resulta casi imposible encontrarle en dicha película si no se sabe previamente quien es, pues no tiene ni siquiera diálogo. Otra película destacable sería Black camel, casi contemporánea a Drácula, donde interpretaba el papel de jeque.

Lentamente, su condición de extranjero lo encaminaba a interpretar papeles de villano y por tanto, lo encasillaba. Tenía un contrato fijo (aunque no exclusivo) con la Metro Goldwyn Mayer, pero ésta le asignaba papeles de escaso interés. El estrellato quedaba lejos y la Metro parecía no valorarlo.

A Béla parecía que le iba mejor en el teatro: en 1927 consigue el papel de Drácula en la adaptación teatral de la novela que Hamilton Deane y John L. Balderston montaron en Broadway. Sorprendentemente, la temporada termina en éxito rotundo y las giras se extendienden hasta 1929 y 1930.

La adaptación de Drácula fue obra del actor Hamilton Deane, cuya compañía de repertorio la estrenó en 1924 en Derby. Esta ciudad formaba parte del circuito provincial por el que habitualmente hacía giras Deane, donde gozaba de considerable reputación. Consciente de las limitaciones dramáticas del texto, Deane era reacio a estrenar en Londres. Sin embargo, el éxito de Drácula aumentaba con el paso de los meses, hasta el punto de arrinconar el resto del repertorio de la compañía. Esto atenuó la reticencia del actor-empresario, y finalmente, el estreno londinense se produjo en febrero de 1927, cuando el número de espectadores iba ya en continuo ascenso.

A una de las representaciones, asistió el productor norteamericano Horace Liveright, cuyo olfato comercial detectó las posibilidades de la obra en Estados Unidos. Tras duras negociaciones con la viuda Stoker, consiguió los derechos para su país con un trato que incluía una nueva adaptación a cargo del periodista y dramaturgo John L. Balderston. Él fue quien manejó la negociación, pues se dice que la viuda Stoker aborrecía al productor norteamericano.

El estreno estadounidense se llevó a cabo en Nueva York en octubre de 1927 con Bela Lugosi en el papel principal.

Aquí es donde comienza a escribirse la leyenda, aquí es donde el personaje se apropia de aquel que lo encarna hsta convertirse en un solo ser. Este es el momento que me hace recordar un relato muy bueno que leí años atrás: Mucho en juego (Much at stake) de Kevin J. Anderson más conocido por sus novelas spin-off de Star Wars y co-autor de las precuelas de la saga Dune. No intenten buscarlo por la red: no está ni en inglés ni en castellano. Quizá sólo pertenece a una antología de relatos que se publicó en 1991 conmemorando el 60 aniversario del estreno de la adaptación fílmica de Drácula.

Esta antología titulada Drácula insólito (y posteriormente llamada El Mito de Drácula) ha sido publicada en castellano por Timun Mas (en 1992) y creo que a estas alturas del partido no resulta sencillo encontrarla. Quizá me equivoco, pero es que aún tengo muy frescos los dolores de cabeza que causaba la búsqueda de librerías en plena Ciudad de México que tuviesen tratos con Timun Mas que en aquel lado del mundo era distribuida por la editorial Aconcagua. Hace poco más de quince años, yo misma viví verdaderos peregrinajes que me llevaron no sólo a recorrer las librerías El Sótano y El Parnaso de Coyoacán, sino inclusive llegar al extremo de ir directamente a las oficinas de la editorial Aconcagua :P Recordemos también que Timun Mas fue la primera editorial en traducir los primeros tres libros de las Crónicas Vampíricas de Mrs. Rice.

En fin, que Mucho en juego es un relato magnífico donde Bela Lugosi agobiado por los dolores que le provoca aquella vieja herida de guerra, se encierra en su camerino para "descansar" bajo los influjos de la morfina. Así que Kevin J. Anderson nos propone que juguemos a las suposiciones y al ritmo de "y si..." provoca un encuentro bajo los efluvios opiáceos de Lugosi con el mismísimo Vlad Tepes. Mentiría si cuento mucho más porque no tengo tan fresco el relato, pero puedo decir que bien vale la pena echarle un vistazo.

Se dice que en los años '40, justo cuando la carrera cinematográfica de Lugosi comenzaba a apagarse, el consumo de morfina iba en aumento. Sus constantes depresiones no eran otra cosa que el resultado de un desaforado consumo de morfina a la que dicen se volvió adicto desde que había sido herido en la guerra. Además, se cuenta también que consumía otras sustancias.

Es una pena que habiendo sido un actor tan reconocido que lo mismo interpretaba al Shakespeare más puro como a un Jesús en el Calvario, haya sido encasillado en un papel, que si bien le dio el reconocimiento mundial, también lo hundió en las peores miserias de la infravaloración artística.


(Con información de agpandorabox y cinematismo).

"El diablo tiene debilidad por los poderosos"

Padre Gabriele Amorth, el exorcista de Roma



Trabaja al servicio del Papa Benedicto XVI y es uno de los mayores expertos en el diablo. A sus 82 años, ha realizado más de 70.000 exorcismos. Hablamos con él en su consulta privada.

"Ojalá no tuviese vecinos tan quisquillosos. Todo sería más sencillo. Se quejaban, 'Alteración del orden público' , decían..." Don Gabriele ha vivido demaiadas cosas como para enojarse. " 'Alteración del orden público', decían... Se quejaban de los gritos, claro. Pero en los casos más difíciles son inevitables". Así que, ahora, Gabriele Amorth sólo trata en su casa los casos más graves. "Por suerte, un colega me ha dejado un local. Tengo también cinco o seis ayudantes, por si alguien se pone violento. Además, allá sí que pueden gritar." Se refiere a los poseídos por el diablo. Todos los martes y viernes a partir de las nueve de la mañana.

Don Gabriele es el exorcista oficial de la diócesis de Roma y, por lo tanto, también el exorcista al servicio del obispo de Roma, es decir, del Papa Benedicto XVI. A sus 82 años, sigue llevando la sotana con 33 botones. Para el padre Amorth, el diablo no es una metáfora, es la realidad con la que trabaja. "Soy el único exorcista que trabaja siete días a la semana, desde la mañana hasta la tarde, incluidas Nochebuena y Semana Santa. He realizado más de 70.000 exorcismos a lo largo de 21 años. ¿Ve mi agenda? Está llena para los próximos dos meses.

Su consulta privada parece más una cocina que otra cosa. Está dividida en dos, con un fregadero y un pequeño altar. De las paredes cuelgan imágenes del padre Pío, de juan Pablo II y de cándido Amantini, el preceptor del padre Amorth. No hay nada inquietante a la vista, ni olor a azufre ni potros para atar a los poseídos. Gabriele Amorth es una eminencia. Además de los estudios de Teología completó también los de Derecho. Sus libros se han traducido a 21 idiomas, entre ellos al japonés. Se lo considera una autoridad en mariología, la especialidad dedicada al estudio de la madre de Cristo. en 1990 fundó la Sociedad Internacional de Exorcistas. En la actualidad es su presidente honorario. "Les aconsejo a todos que primero vayan al médico o al psicólogo. En la mayoría de los casos hay una base física o psicológica para explicar sus sufrimientos. Los psiquiatras me envían a mí los casos que consideran incurables. No hay rivalidad. El psiquiatra establece si se trata de una enfermedad psicológica; el exorcista, si hay síntomas de una maldición."

El sacerdote habla sobre el diablo como un operario de la rotura de una cañería. Don Gabriele es el fontanero del mal. "En general, los poseídos no huelen a nada especial. Pero a veces escupen cosas. Ayer se pasó por aquí un paciente al que curé hace tiempo. Con los clavos que escupió podríamos haber abierto una ferretería. Pero también hay posesiones que se solucionan sólo con oración y ayuno."

El interior de la iglesia de la Inmaculada Concepción está debilmente iluminado. Dos o tres docenas de fieles se han congregado este viernes para asistir a la misa matinal. En la primera fila de bancos hay una joven con zapatos a la última. Los fieles han desplegado varios objetos ante el padre Amorth para que los bendiga: agua, sal común y fotografías de una boda. Tras la bendición, el sacerdote entra, acompañado por tres diáconos, en una sala contigua; allí los esperan sus ayudantes: tres señoras de cierta edad y aspecto jovial.

La puerta se cierra y, poco después, empieza a oírse un murmullo; de vez en cuando se aprecia la voz del padre Amorth. De repente, un grito. Obscenamente intenso. El murmullo se hace más alto. Otro grito: "¡Maledetto!". Es una voz de mujer. Al cabo de un rato, una de las mujeres sale y se lava las manos. Sonríe, como si en la habitación a sus espaldas no se oyeran gritos, rugidos salvajes y sollozos. "¡Yo te maldigo!", se oye también; luego, otra vez, al padre Amorth preguntando: "¿Cuál es tu nombre? ¿Cuál es tu nombre?" Un lamento gutural se transforma en un grito agudo. "¡Dime tu nombre! ¿Es Asgaroth?" La voz no sólo no contesta la pregunta, sino que no deja de blasfemar: "¡No! ¡No! ¡Poorrrrrca Madonna!".

Todo se prolonga durante media hora y cesa. Uno de los diáconos se asoma a la puerta. Luego es la poseída quien sale. Es una mujer que estuvo sentada en la primera fila durante la misa. Su rostro está algo congestionado, pero mira, tranquila, saluda y hace una observación sobre la huelga de transportes. Tiene un aspecto radiante, como si Leonardo DiCaprio acabase de firmarle un autógrafo.

En la sala de espera aguarda Tonino con su madre. Viven en un barrio pobre de Roma y tiene un problema: los muebles se mueven. "Es por las noches, y ve sombras de encapuchados", dice su madre. Su marido guarda silencio. Tonino, también. "Pasen, por favor", pide don Gabriele. A sus espaldas se ve una pequeña sala con un viejo sillón, unas sillas y, en el centro, una camilla. A su alrededor ya están sentadas las tres ayudantes con sus rosarios en la mano, hablan de las rebajas, tan tranquilas. Junto con ellas, tres diáconos jóvenes y fornidos.

"Lo primero que hago es preguntarle al demonio cuál es su nombre. A menudo no quiere decirlo, pues se vuelve más vulnerable. No hay que hacerle nunca preguntas estúpidas, como si la Roma ganará al Lazio. Sólo preguntas directamente relacionadas con la curación del poseído. Así que, primero, el nombre; luego, el día de entrada en el cuerpo, los motivos y quién lo envía."

Tonino ya está tumbado en la camilla. Una mujer sostiene su cabeza y uno de los sacerdotes le coge la mano. Los padres permanecen de pie. El exorcista rocía al joven con agua bendita. "Renuncia, Tonino, el satanismo, a la brujería, a los demonios, a los echadores de cartas..." Tonino mira la lámpara de neón del techo. Lleva pendientes en las orejas: dos puntas de acero.

Don Gabriele traza varias veces la señal de la cruz sobre la frente del joven, luego lo golpea con la yema de los dedos. "¿Cómo te llamas?", pregunta, y acerca su oreja a los labios de Tonino. No hay respuesta. A tonino se lo ve inquieto. Esto no mola nada, ni siquiera a un chaval de 17 años del extrarradio de Roma. "Con la ayuda de don Cándido, con la ayuda de Juan Pablo II, con la ayuda de la Inmaculada Virgen María... libera a Tonino", repite una y otra vez el padre Amorth mientras golpea la frente del joven. El chico suda, arruga el rostro como si algo empezara a dolerle, agita las piernas. "Libera a Tonino, libera a Tonino..."

Su cuerpo empieza a rebelarse, el torso se comba hacia arriba. La ayudante más robusta se sienta sobre sus muslos. Otra sostiene una servilleta por si el joven empieza a escupir o a vomitar. El ambiente empieza a cargarse. Esto parece que ya va en serio. Si Tonino empieza a escupir clavos o a levitar... tendría que replantearme mi visión del mundo.

Pero Tonino no escupe, sólo cierra los ojos con fuerza durante un momento, y todo termina. Los presentes rezan un avemaría.Tonino también, para alivio de sus padres y los religiosos. "Bueno, ¿te sientes mejor?", pregunta el exorcista. Tonino asiente. "Un exorcista puede ayudarte, pero sólo tú puedes sanarte. Tienes que rezar todos los días", dice el padre Amorth, y le entrega una lista de diez oraciones.

"¿Y que hacemos con los muebles que se mueven, padre?", pregunta la madre de Tonino. "El agua bendita suele ser de ayuda. Un par de gotas en cada rincón de la casa". La mujer sostiene con fuerza la mano del padre Amorth, luego le da 20 euros. "Para los pobres", dice don Gabriele. Su labor es gratis.

"Un caso leve", dice don Gabriele. Como la convocatoria de huelga en los trasnportes públicos de la ciudad se mantiene para hoy, puede sentarse un rato y tomarse un descanso. "No, por supuesto que no estoy a salvo del diablo. Todo el mundo es vulnerable. Incluso la madre Teresa fue exorcizada en sus últimos años. Y otros santos, también. El diablo es muy inteligente. Ha conservado la inteligencia del ángel que fue." Según la doctrina de la Iglesia, los demonios son criaturas reales como los ángeles, la Inmaculada Concepción y el piano que el Papa Benedicto XVI tiene en su residencia. El mal es el precio de la libertad. El ser humano tiene la opción de hacer el mal sólo porque fue creado como un ser libre. ¿Pero cómo se puede conciliar la posesión infernal con el libre albedrío? "La Revelación nos dice que los espíritus del mal fueron en su día ángeles que se alzaron contra Dios. su misión consiste en conducir al ser humano al pecado. Puede ser, por ejemplo, que alguien de su trabajo sienta envidia de usted y le lance una maldición. Usted enfermará. El origen del 90 por ciento de los casos que trato es, precisamente, una maldición. El resto se debe a la pertenencia a sectas satánicas, a haber tomado parte en sesiones de espiritismo oa practicar la magia. El diablo, en ocasiones, tiene la capacidad de poseer un cuerpo, pero... -don Gabriele señala a su interlocutor con el dedo, a la altura del plexo solar- sólo el cuerpo, nunca el alma. Si usted vive en consonancia con Dios, al diablo le resultará mucho más difícil llevar a cabo la posesión."

En la primera conferencia internacional sobre el exorcismo celebrada en México en 2004, la Iglesia decidió actuar con más energía contra el diablo. La situación no ha cambiado tras la muerte de Juan Pablo II. Con Benedicto XVI han continuado con renovado impulso, los cursos de formación para exorcistas. Hay escasez de aprendices. "El Papa apoya a los exorcistas. Siempre me ha animado. No creo que él haya realizado nunca un exorcismo, a diferencia del papa Wojtyla. Antes éramos nueve exorcistas en Roma. Uno está enfermo, otro ha sido promovido a otro cargo y un tercero ha sido trasladado. Ya no hay exorcistas en activo en el Vaticano. Pero las sectas satánicas proliferan. No las vemos, pero están. El diablo trabaja en todas partes. Está en Fátima, en Lourdes... Y con toda seguridad también actúa en el Vaticano, en el centro mismo del cristianismo."

El padre Amorth ya se dedicaba a luchar contra el mal antes de hacerse exorcista. Combatió a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. A los 18 años se unió a los partisanos. Su nombre de guerra era Alberto. Tras la caída del régimen fascita, Giuolo Andreotti intentó llevarlo a la política, pero al final decidió convertirse en sacerdote. "Por supuesto que existe el mal en la política, incluso es frecuente. Al diablo le gusta adueñarse de aquellos que ocupan cargos de responsabilidad, industriales, políticos... Hitler y Stalin estuvieron poseídos. ¿Por qué lo sé? Porque mataron a millones de personas. El Evangelio dice: 'Por sus frutos los conocereis'. Desgraciadamente, un exorcismo no habría funcionado con ellos, pero estaban convencidos de lo que hacían. No se puede decir que fuera una posesión en el sentido estricto de la palabra, más bien se trataba de una aceptación total y voluntaria de las sugerencia del diablo."

El padre asegura que, tras 70.000 casos, no es capaz de reconocer a un demonio de un vistazo. "Cada uno es diferente." Luego apunta una idea: "Podríamos intentarlo con usted. No se ponga nervioso. Durará unos minutos. Su mano, fría, toca mi frente y pronuncia una oración en latín. Una persona maldita debería caer de rodillas entre sollozos. Algo se me agita en el estómago. Quizá sean los fagioli que cené anoche. Quizá.

Alexander Smoltczyk
XL Semanal
13 de abril de 2008
Entrevista al padre Gabriele Amorth (con imágenes de exorcismos reales).

El Dueño de Ramplig Gate (3a parte)



-Podría tratarse de la misma persona de la que habló papá aquella noche? preguntó Richard.

A pesar del sol que entraba a raudales por las puertas abiertas, me sacudió un violento escalofrío. Por primera vez me sentí inquieta en esta casa, inquieta por nuestra audacia al venir aquí, sin hacer caso de las palabras de papá.

-Pero eso sucedió muchos años antes, Richard... -dije-. ¡Y qué puede significar esa referencia a un ser sobrenatural! ¡Seguramente el pobre hombre estaba trastornado! ¡No era un espíritu lo que yo vi en el vagón del tren!

Me dejé caer en el sillón colocado frente al suyo, y procuré aquietar los latidos de mi corazón.

-Julie -Richard habló en voz baja, al tiempo que cerraba el libro-, Mrs. Blessington ha vivido aquí feliz durante años. Seis criados duermen todas las noches en el ala norte. Con toda seguridad, no existe nada de todo eso.

-Y sin embargo, no resulta nada divertido, ¿no es cierto? -apunté tímidamente-. No es nada parecido a las historias de fantasmas que solíamos contarnos el uno al otro, cuando poblábamos las tinieblas de seres imaginarios y nos reíamos de los amigos de la escuela que se asustaban al escucharnos.

-Durante toda mí vida -dijo él, con la mirada clavada en la mía-, he oído historias de duendes y de espíritus, unas imaginarias y otras supuestamente verídicas, y casi invariablemente se menciona que la casa en cuestión está embrujada, o que posee una atmósfera que despierta un presentimiento peculiar, una sensación de amenaza o de alarma...

-Sí, lo sé, y aquí no existe en absoluto esa atmósfera envenenada.

-Al contrario, no me he sentido más a gusto en mi vida. -Hundió la mano en el bolsillo para extraer de él la inevitable cerilla con la que encender la pipa que enarbolaba-. Y a propósito, Julie, no sé cómo voy a poder cumplir el último deseo de papá, de destruir este edificio piedra por piedra.

Asentí, llena de simpatía. Lo mismo pensaba yo desde el momento mismo de nuestra llegada. Incluso ahora, me sentía cómoda, natural, completamente segura.

Súbitamente, de modo irracional, deseé que no hubiera encontrado las anotaciones del libro del tío Baxter.

-¡Tendré que hablar una vez más con Mrs. Blessington! -dije, casi de mal humor-. Me refiero a una conversación seria...

-Pero si ya lo he hecho yo -respondió él-. Le pregunté sobre todo el asunto esta mañana, en cuanto hube hecho el descubrimiento, y se echó a reír. juró que nunca ha visto aquí nada fuera de lo normal, y que ninguna persona viva del pueblo puede contar historias sobre este lugar. Me repitió que está encantada de que hayamos regresado a Rampling Gate. No creo que tenga la menor sospecha de que nos proponemos destruir la casa. ¡Oh, si lo supiera, eso le destrozaría el
corazón!

-¿Nunca ha visto nada fuera de lo normal? -me sorprendí-. ¿Eso dijo? ¡Qué forma más extraña de expresarse, Richard, cuando apenas puede ver nada en absoluto!

Pero no me escuchaba. Había dejado el libro a un lado y se había levantado muy despacio, casi perezosamente; salió paseando por la doble puerta al pequeño jardín, y miraba por encima de la alta barrera de los robles que inclinaban sus ramas acodadas casi hasta la superficie del lago. No había el menor ruido en aquella hora temprana del día, salvo el suave susurro de las hojas de los árboles sacudidas por la brisa, y el piar esporádico de algún pájaro.

-Tal vez se ha ido, Julie -dicho Richard por encima del hombro, y su voz sonó nítida en aquel silencio-, si alguna vez estuvo aquí. Tal vez nadie tiene ya nada que temer en este lugar. No pensarás quedarte aquí todo el invierno, ¿verdad? Supongo que querrás estar de vuelta en Londres para entonces. Parecía muy pequeño frente a los grandes árboles y el cielo roto en pequeños fragmentos relucientes por el entramado del follaje que filtraba tenuemente la luz.

Rampling Gate se había apoderado de él. Y le comprendí a la perfección, porque también se había apoderado de mí. Podría muy bien quedarme aquí todo el invierno, sin importarme la soledad ni el frío. No quería volver nunca más a mi casa.

Y la inmediatez del misterio contribuía a debilitar todavía más mi percepción de todas las cosas y lugares restantes.

Después de una larga pausa, me levanté, salí al jardín y coloqué mi mano en el brazo de Richard.

-Hay algo que sé de cierto, Julie -dijo, como si nos hubiéramos seguido hablando durante todo el rato-. juré a papá que haría lo que me pidió, y eso me está destrozando. De una u otra manera lo llevaré siempre sobre mi conciencia, tanto si destruyo la casa como si me rebelo contra mi propio padre y contra la carga que me impuso en su postrer aliento.

-Hemos de buscar ayuda, Richard. Consejo de nuestros abogados, de los confesores de papá. Debes escribirles y contarles todo el asunto. Papá estaba febril cuando te dio esa orden. Si podemos exponer lo ocurrido a esas personas, ellos nos ayudarán a decidir.

Eran las tres en punto cuando abrí los ojos. Pero había estado despierta durante largo tiempo. Había oído las lejanas campanadas del reloj del salón, hora a hora. Y no sentía miedo al estar tendida sola en la oscuridad, sino algo distinto. Una especie de agitación vaga e inexorable, una sensación de vacío y de necesidad que me hizo finalmente levantarme de la cama. Me pregunté cómo podría hacer desaparecer aquella tensión. Miraba fijamente los objetos más sencillos en la
sombra. El pequeño tapiz colocado sobre la chimenea, con sus esbeltos príncipes y princesas semidesvanecidos por el desgaste de las fibras y de los hilos. El retrato de una antepasada isabelina, que me miraba con un ojo almendrado desde su pequeño marco.

¿Qué era esta casa, en realidad ? ¿Tan sólo un lugar, o bien un estado de ánimo? ¿Qué le estaba haciendo a mi alma? ¿Por qué las anotaciones del libro del tío Baxter no nos habían devuelto a Londres a toda prisa? ¿Por qué nos habíamos quedado juntos hasta tan tarde en el gran salón, después de cenar, sin pronunciar una sola palabra?

Me sentí de repente muy cansada, y al mismo tiempo excluida de algún secreto magno y deslumbrante; ¿y no era ésa la misma palabra que había empleado el tío Baxter?

Consciente únicamente de mi insoportable cansancio, me puse mi bata de lana, abroché el botón del cuello y anudé el cinturón. Luego me calcé las zapatillas, y me dirigí al salón. La luna iluminaba la escalera de madera de roble, y el rincón donde estaba la puerta abierta del dormitorio de Richard. Me acerqué de puntillas, y vi que la cama estaba vacía e intacta.

De modo que también él estaba desvelado aquella noche, y había salido de su cuarto igual que yo. ¡Ah, si al menos hubiera venido a buscarme y me hubiera pedido que le acompañara!

Me volví y descendí sin hacer ruido las largas escaleras.

El gran salón se abrió delante de mí, oscuro como una gran caverna; la luz de la luna acariciaba, aquí y allá, un par de espadas cruzadas o un escudo colgado. Pero en el otro extremo de la estancia, en el estudio situado junto a la biblioteca, vi con toda claridad una lucecita que parpadeaba. Y la brisa que atravesaba la inmensa sala traía el inconfundible olor de un fuego de leña.

Me encogí de hombros, aliviada. Richard estaba allí, podríamos hablar. O tal vez explorar los dos juntos todas las habitaciones, formando una pantalla con las manos para preservar las frágiles llamas de nuestras velas. Una sensación de bienestar me invadió y me hizo sentirme en calma; y aunque la distancia que nos separaba parecía interminable, me entró una prisa desesperada por franquearla, y eché a correr de repente a lo largo de la gran mesa de comedor, con sus macizos
candelabros, hasta precipitarme finalmente en la pequeña habitación que se abría junto a las puertas de la biblioteca.

Sí, Richard estaba allí. Estaba sentado, con los ojos cerrados, dormitando en el sillón de piel, y la brisa procedente del jardín hacía temblar las frágiles llamas de las velas colocadas sobre la chimenea de piedra y sobre la mesita situada a su lado.

Me disponía a acudir junto a él, después de cerrar las puertas, para darle un ligero beso y preguntarle por qué no se iba a la cama, cuando de improviso vi por el rabillo del ojo a alguien más en la habitación.

En el rincón más lejano, a la izquierda, junto al escritorio, había otra figura, inclinada sobre los papeles de Richard, con las manos pálidas en reposo sobre la superficie de madera.

Sabía que no podía ser cierto. Sabía que tenía que estar soñando, que ninguna de las cosas que había en la habitación, y menos que ninguna otra aquella figura, podía ser real. Porque se trataba del mismo hombre que había visto quince años antes en un vagón de tren, y ni el más mínimo detalle de la apariencia de aquel joven sombrío había cambiado. Tenía el mismo pelo espeso y lustroso, peinado descuidadamente tan sólo en la parte del cogote en que pendía sobre el cuello
ancho de su chaqueta negra, y la piel era tan fina que casi resplandecía en la sombra. Los ojos oscuros se alzaron de repente y me miraron con una expresión tan curiosa que casi me hizo gritar.

Nos miramos fijamente a través de la habitación oscura; yo de pie junto a la puerta, y él visible e innegablemente sobresaltado porque le había sorprendido de improviso. Mi corazón se detuvo.

En una fracción de segundo avanzó hacia mí, abolió el espacio que nos separaba y se inclinó sobre mi rostro, mientras sus dedos blancos se cerraban con suavidad sobre mis brazos.

-Julie! -susurró, en una voz tan baja que me pareció que me hablaban mis propios pensamientos. Pero no se trataba de un sueño; era una persona real. Me estaba sujetando, y de mi interior escapó un grito agudo, ensordecedor, incontrolable, cuyos ecos se extendieron por las cuatro paredes de la estancia.

Vi que Richard se levantaba de su sillón. Yo estaba sola. Agarrada al marco de la puerta, di un traspié hacia adelante y entonces, de nuevo, con toda claridad vi al joven intruso: estaba de pie en el jardín, mirando hacia atrás por encima del hombro, y en el instante siguiente desapareció. No podía dejar de gritar. No pude ni siquiera cuando Richard me sostuvo, cargó conmigo y me hizo sentar en el sillón. Todavía seguía sollozando cuando finalmente llegó Mrs. Blessington. Me tendió una copita de cordial, mientras Richard me suplicaba una vez más que dijera lo que había visto.

A. R. (1982)
(Continuará)